Nuestro viaje hacia una EMPRESA SIN RESIDUOS

En EMR somos conscientes de la importancia que tiene reciclar lo máximo posible, ya que los recursos no durarán para siempre, los vertederos son insostenibles, el coste de la eliminación de residuos es cada vez más alto y las leyes imponen tasas de reciclaje que no dejan de aumentar.

Nuestro proceso de fragmentación  tradicional se centra en la extracción de metales en grandes cantidades. Una vez que hemos recuperado los metales, queda un flujo residual formado por  pequeños fragmentos metálicos, plásticos, espuma, cristal, áridos, madera, goma y agua. Este residuo suele llevarse a vertederos, ya que se cree que es muy caro o complicado de recuperar.

Sin contentarnos con los 15 millones de toneladas de CO2 que reducimos cada año mediante nuestra principal actividad de reciclaje de metales, buscamos traspasar estos límites para reciclar el residuo restante. Trabajando con empresas tecnológicas internacionales, pronto seremos capaces de aumentar nuestros índices de reciclaje hasta un 99% y producir más energía sostenible, a través de nuestras actividades, y así convertirnos en una de las empresas más sostenibles del mundo en materia de reciclaje de metales.

Separación avanzada de metales tras la fragmentación

Hemos desarrollado nuestra propia tecnología que separa los restos de los residuos en el proceso de fragmentación. Esto produce un flujo de metales adicionales recuperados, áridos, plásticos y una fracción combustible. Los metales y los áridos se venden directamente a mercados finales, mientras que los plásticos y combustibles se procesan en las instalaciones de nuestros socios colaboradores.

Recuperación de plásticos

Enviamos una fracción de plásticos a la planta de reciclaje que ha sido desarrollada en colaboración con nuestros socios MBA Polymers Inc. Este sistema representa un gran paso innovador y una de las técnicas más avanzadas del mundo en el reciclaje de plástico, con capacidad para reciclar 80.000 toneladas de plástico cada año.

El flujo de plástico concentrado se reduce a un tamaño uniforme y a continuación, pasa por una serie de máquinas cribadoras, clasificadoras, líneas de lavado, separadores de metales y otros aparatos de clasificación que han sido diseñados especialmente para este proceso. El sistema patentado que se utiliza produce granzas de plástico de gran pureza, en particular, polipropileno, polietileno, poliestireno y acrilonitrilobutadienoestireno. El plástico final es de una calidad tan alta que se utiliza directamente para reemplazar material virgen.

Gracias a esta revolucionaria tecnología somos líderes en el sector del reciclaje del plástico y del metal y alcanzamos la tasa de reciclaje de un 90% del material que recibimos.

Obtención de energía de los residuos

¿Qué pasa con los residuos restantes? Una vez recuperado todo el material adecuado para el reciclaje, estamos estudiando la manera de convertir el resto en electricidad a través de una segunda colaboración llamada "Innovative Environmental Solutions (IES)" (Soluciones Medioambientales Innovadoras) que trabaja con nuestros socios en Chinook.

Gracias a una tecnología patentada, nuestra intención es que los residuos pasen por un procedimiento de pirólisis sin incineración que los convierta en energía. Esto representará un gran paso en el "ciclo final" , evitando los vertederos y transformando el residuo restante en un combustible altamente sostenible y eficiente. También nos permitirá reciclar los últimos metales restantes que previamente eran irrecuperables. De esta forma, alcanzaríamos nuestro objetivo de ser una empresa sin residuos y que produjese más energía de la que en realidad consume, con lo que nos convertiríamos en un negocio totalmente sostenible.

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